Cáncer prostático, información general
- Medic Hub

- 6 nov 2018
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 20 nov 2018
Cáncer de próstata

El cáncer es una de las principales causas de muerte en todo el mundo, solo en 2012 causó 8.2 millones de defunciones.
Sabemos que el cáncer de próstata es el segundo cáncer más frecuente en el hombre y, uno de cada 6 hombres desarrollará cáncer de próstata a lo largo de su vida.
Muchos de los pacientes con cáncer de próstata tendrán una enfermedad indolente y, muchos de estos serán tratados de forma innecesaria. De igual forma, la búsqueda de cáncer de próstata a través de estudios invasivos, como es el caso de la biopsia transrectal de próstata, es extremadamente elevada, esto con el afán de hacer una detección temprana del cáncer. Esto, sin embargo, ha creado una mayor incidencia en las complicaciones causadas por la realización de la misma.
Como podemos ver existen abundantes estudios relacionados al diagnóstico y tratamiento del cáncer de próstata, sin embargo, es necesario buscar la manera en la que podamos reducir su riesgo y facilitar su prevención.

En un artículo publicado por el doctor Shuk-mei ho, Director del centro de investigación en cáncer de Cincinnati, EUA. Se habla acerca del riesgo en el consumo de bisfenol A (BFA).
De un libro publicado por el Dr. David Servan-Schreiber (Anticancer; A New Way of Life) se desprenden 3 áreas en las cuales se puede incidir para cambiar el comportamiento del cáncer desde su génesis hasta su control.
Una vez el hombre comienza a desarrollar el cáncer, se inicia una ardua batalla en su organismo, pues las células cancerígenas escapan de todo control, proliferando de manera descontrolada gracias a que las mismas secretan sustancias que favorecen su multiplicación, como lo son la inflamación y proliferación de vasos sanguíneos para la mayor obtención de nutrientes.
David señala que estas células pierden su potencial cuando, el sistema inmunológico se moviliza contra ellas, el organismo se niega a generar inflamación y los vasos sanguíneos se oponen a reproducirse y tomarse de estos tejidos.
Las células inmunológicas natural killer (NK) son fundamentales pues constituyen la primera línea de defensa del organismo en contra de intrusos o células cancerígenas. Existen estudios donde se concluye que a menor actividad de las NK más rápido es el avance del cáncer.
Inflamación

La inflamación es el mecanismo básico de reparación de los tejidos del organismo ante una agresión. A través de este proceso se libera el Factor de Crecimiento Derivado de las Plaquetas (PDGF), este a su vez alerta a los glóbulos blancos del sistema inmune, los cuales liberarán sustancias que matizarán el proceso de reparación.
En los últimos años se ha demostrado que el cáncer se vale de estos mecanismos para invadir los organismos y causar daño. R. Virchow, mostró en 1863 que hay pacientes que desarrollaban cáncer en el sitio de inflamación. También señala que uno de cada 6 tumores se relacione de forma directa con la inflamación crónica.
La intervención del estrés

Lo primero que debemos saber es que, el estrés psicológico libera sustancias activas, tales como la noradrenalina y el cortisol. Estas hormonas preparan al organismo ante una posible agresión, sin embargo, de igual manera representan un nutriente esencial para los tumores cancerosos presentes.
De ahí que se recomiende a los pacientes llevar la enfermedad en calma y evitar el estrés o la preocupación.
La alimentación

Esta reconocido que muchas sustancias tóxicas presentes en nuestro ambiente y muchas otras creadas por el hombre, desempeñan un papel fundamental en la aparición de cáncer.
El azúcar es uno de los principales alimentos relacionados con el cáncer. El biólogo alemán Otto Heinrich Warburg manifestó el descubrimiento de la dependencia de los tumores malignos con el consumo de glucosa. “Oro puro” para las células malignas. Los azúcares no sólo nutren a las células normales, las células neoplásicas se sacian y se benefician de forma importante con este alimento.
Hay largas listas de alimentos que incrementan y reducen el índice glucémico, pero en concreto, para disminuir el índice tenemos a los siguientes alimentos:
Azúcares: sirope de agave, stevia, xilitol, glicinia, chocolate negro.
Cereales: multicereales, arroz integral, pastas y fideos cocidos al dente, quínoa, avena, mijo, trigo.
Otros: boniato, ñame, lentejas, guisantes, judías, copos de avena, arándanos, cerezas, frambuesas, agua de limón, té verde, vino tinto, ajo, cebolla y soya, entre otros.
Por el contrario, alimentos con alto valor glucémico son: Azúcares, miel fructuosa, dextrosa, pan blanco, pastas, arroz blanco, bollería, galletas, cereales con azúcares refinados, papas, etc.
Medio ambiente. Disruptores endocrinos

Existen muchos productos químicos en el ambiente que tiene la capacidad de actuar en el sistema endocrino de los seres humanos y de la fauna. A estos productos se les conoce como “disruptores endocrinos”. Hay estudios en los seres humanos y de la fauna, los cuales sugieren que la exposición a estos productos tiene la capacidad de afectar al sistema reproductivo, así como otros sistemas biológicos vitales para la salud.
Entre ellas, se encuentran las sustancias persistentes, bioacumulativas y órgano-halógenas, que incluyen algunos plaguicidas (fungicidas, herbicidas e insecticidas) y las sustancias químicas industriales, otros productos sintéticos y algunos metales pesados.
Los productos químicos sintéticos se comportan igual que las hormonas naturales y provocan trastornos en la salud humana.
Los disruptores endocrinos, ¿Dónde está el bisfenol?

Algunos de los disruptores endocrinos más frecuentes son los siguientes: alquilfenoles etoxilados, se usan en productos de limpieza, aerosoles para plantas, plásticos, pinturas al agua y cosméticos; BFA, forma parte de barnices epóxicos, ciertos tipos de cargas para plásticos, botellas de plástico para agua y biberones; el tributiltín (TBT), se usa como fungicida, alguicida, y como aditivos en las pinturas antiincrustantes empleadas en el casco de las embarcaciones; los órgano-clorados se han empleado como insecticidas; algunos, como el DDT y similares están prohibidos en la Unión Europea, sin embargo quedan grandes cantidades de residuos de estos productos; los policlorobifenilos (PCBs), se usaban como lubricantes y en aparatos eléctricos; la mayoría de estas sustancias también están prohibidas, pero quedan muchos residuos; y las dioxinas y los furanos, que proceden de la producción de acero, la incineración de residuos, la producción de compuestos clorados y el blanqueo de papel con cloro.
El BFA es un disruptor endocrino capaz de causar desequilibrios en el sistema hormonal a concentraciones muy bajas, con posibles repercusiones sobre la salud. Sus efectos tóxicos se deben al consumo de alimentos que han sido contaminados por contacto con materiales que contienen esta sustancia. La amplia distribución de productos con BFA, especialmente en los países desarrollados, provoca una exposición continua de la población, afectando a todas las edades, La presencia continua de este disruptor en el organismo se ha relacionado con un mayor riesgo de padecer diversos trastornos orgánicos.
La actividad estrogénica del bisfenol puede derivar en un aumento del tamaño prostático y en una disminución del tamaño del epidídimo.
Finalmente, aconsejamos tomar en cuenta, lo que comemos y su relación con los productos en contacto con los alimentos con el fin de reducir el riesgo de cáncer, en particular el de próstata.
Referencias
J. Guzmán E, B. Trujill H. ELSEVIER. [Online].; 2014 [cited 2018 11 1. Available from: http://www.elsevier.es/es-revista-revista-mexicana-urologia-302-articulo-cancer-prostata-bisfenoles-S2007408515300124#bib0005.































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